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Techito por si “HEBE”

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Es cierto que los argentinos hemos vivido varias situaciones que entendiblemente desestabilizaron emotiva e intelectualmente nuestros conceptos de orden legal y de autoridad.

En efecto, “las experimentamos todas”, es cierto …

Hebe

¿Hebe, tiene coronita?

Que desaparecieron personas, es cierto.

Que hemos presenciado y, que no estamos libres de presenciar casos de abusos policiales en diversos escenarios, es cierto.

Que existe una morosidad ofensiva por parte de la Justicia en la tramitación de muchas causas penales relacionadas con el poder, es cierto.

Que sólo se juzga “al poder” cuando deja de ser “el poder”, es cierto.

Pero, más allá de todos estos “es cierto”, como sociedad nos encontramos en la urgente necesidad de enderezar esta lacerante tendencia a tolerar situaciones de afrentas aberrantes al orden legal y a la igualdad de trato, como así al enturbiamiento del ejercicio de la autoridad pública por miedos o por comodidades “politiqueras”.

A una sociedad madura debe resultarle intolerante que una mujer anciana, que hace unos pocos días viajara de la ciudad de Buenos Aires a la de Mar del Plata para encabezar un acto partidario, reciba de un Juez Federal el beneficio de prestar declaración declaratoria, literalmente, en la cocina de su casa, sin que exista para ello justificación alguna; o lo que es peor, alegando de manera burlona a nuestra inteligencia que “la excepción le corresponde por el padecimiento de diabetes”; cuando diariamente y por los medios masivos de comunicación, podemos seguir sus joviales movimientos y traslados, los que con el paso del tiempo y los cambios de épocas mutaran en su motivación, pasando de la defensa de los derechos humanos a la defensa mediática de las acusaciones penales que pesan sobre los sospechados kirchneristas.

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Hebe y el comandante Chavez.

En efecto, ¡podemos celebrar la buena salud de la madre Hebe al verla trasladarse de aquí para allá!, ello sin perjuicio que lo haga más para insultar con expresiones soeces a todos aquellos que no comulgamos con su prédica, que para circundar la Pirámide de Mayo.

Desde aquí nos permitimos criticar la actitud del magistrado, por cómoda y facilista, por “sacarse de encima el tema” sin importarle la dignidad de su representación y función institucional.

Desde aquí nos permitimos criticar al Gobierno Nacional, por no haberse pronunciado, ni haber realizado gestión alguna que hubiere demostrado al Juez y a todos los argentinos, que el Estado Nacional no es de cartón cuando se trata de defender la institucionalidad de la República.

Desde aquí nos permitimos criticarnos como sociedad por mediocres, por comodones que permanecemos impávidos ante la indignidad. Por demostrar con nuestro silencio, lo poco que nos importa la “cosa común”, “la cosa pública”. Nos permitimos criticarnos porque no haber “pegado un grito” de reprobación y, en su lugar, haber actuado tristemente como si nos resbalara el debido respeto a la dignidad cívica.

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Hebe y el comandante Fidel.

Es más, nos permitimos criticarnos porque ciertamente es de temer, que si se hubiera producido alguna situación de aquellas que “para las cámaras de televisión” eran buscadas y deseadas por la provocadora “tropa de custodia” de “Santa Hebe”; es decir, si el ejercicio racional, legal y proporcionado de la fuerza pública hubiera encausado la desviación institucional que tradujera el comportamiento patoteril y compadrito de la dulce anciana citada a prestar declaración indagatoria, conduciéndola a la sede judicial como a cualquier otro mortal que no se escudase detrás del históricamente muy honroso pañuelo blanco que, por desgracia, fuera manchado en el presente al habérselo puesto al servicio de la corrupción kirchnerista; nuestra sociedad allí sí hubiera alzado un balido de rechazo al accionar del orden público, ya que todavía le teme a ambos conceptos, ya que todavía no puede despertar del atontamiento infringido por doce años de desequilibrio racional en la conducción de las variables con que debe conducirse la vida en comunidad.


Esta obra de Claudio J. Bachur está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Licencia Creative Commons

 

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Claudio J. Bachur

Abogado, conductor del programa Las Buenas y Las Malas que se emite todos los martes a las 19:00 hs. por www.onradio.com.ar Escribe sobre política, actualidad y temas de interes general. Mail: claudio.bachur@lasbuenasylasmalas.com.ar

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